Estabas con tu chesterfield en la boca los dos tumbados en la cama después de habernos dejado llevar libremente por nuestros cuerpos. Yo desnuda en tu cama mirándote esos ojos grandes y marrones que por fuera del iris tiene un poco de azul rodeándolo. Estabas tan guapo hoy que aveces me preguntaba que hacías conmigo. Te levantaste a apagar el cigarrillo por la ventana y me hice la dormida. Estuviste acariciándome mucho rato no calcule el tiempo pero se que fue largo porque la noche llego más pronto de lo normal.
Me levante y me puse tu camiseta, me diste un cachete en el culo y fui al balcón. La brisa del mar entraban por mis pulmones. Viniste despacito y me abrazaste, me giraste y besaste.
Nos dimos un beso lento, sin prisa y ahí empezó otra vez el juego y cuando nos dimos cuenta ya estábamos otra vez en la cama.
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