martes, 10 de julio de 2012

Todos hemos tenido algún verano ajetreado de los de no parar en tu casa ni un sólo minuto y tirarte en la calle de las veinticuatro horas por lo menos veintitrés y tres cuartos. Porque a mi no me mentís, cuando os interesa os da igual el calor para salir y cuando no os conviene ''mamá ve tu que hace mucho calor fuera, como para ir a la panadería a por el pan'' .
No me digáis que no habéis tenido un amor de verano de esos que se te cojen en la garganta cuando le ves pasear en el temido y frío invierno, cuando sientes que podrías haber sido más de lo que llegasteis a ser pero a ¡quien voy a engañar!, me enamoré demasiado rápido de ti, pero tampoco me enamore sino que me encapriche de ti perdidamente, quería que fueses solo para mi que suspiraras por mi, que sintieras todo y más por mi. Sí amigos, los amores de verano son jodimente jodidos porque pasa el verano y todo cambia nada era como antes, la gente cambia el chip en su cabeza y todo es jodidamente absurdo.
Pasan los meses, siguen pasando y tu le sigues recordando hasta que alguien va poco a poco captando tu atención a base de juegos de palabras, y caricias escondidas.
Hasta que vuelve a llegar el verano y tu vida vuelve a cobrar sentido con otra persona que no es él, que es completamente diferente. Una persona que se ha convertido en algo más que un simple amigo, el desde el minuto cero no era un simple amigo sino alguien que apostaba por mi en su vida, apostaba por mis susurros en sus orejas, apostaba en sudar conmigo cuando hiciéramos el amor a escondidas, apostaba por hacerme sentir una autentica princesa todas las mañanas y decirme lo preciosa que estoy sin maquillaje, recién salida de la ducha o  hasta con cuarenta de fiebre y faringitis. 
La vida a todos, nos depara buenos momentos sí, nunca dejes de confiar en el destino porque si mañana, vas a comprar el pan y cuando estas pagando alguien se tropieza accidentalmente contigo, es el destino el que ha querido que te encuentres con esa persona, que le pidas perdón por el accidente y que le sonrías como una niña embobada delante de una pastelería. Y si al día siguiente te lo vuelves a encontrar, vuelvele a sonreír, hasta que alguno de los dos de el paso y diga +Hola, me llamo martina ¿y tu? Hasta que llegue ese jodido momento, sonriele, hazle caiditas de ojos y usa tu mejor blusa para intentar conquistarle.
Nunca tires la toalla todos tenemos a nuestra media naranja, apuesta por la persona que tu sientas que te va a hacer especial en cada momento, nunca dejes de sentir esas mariposas en el estomago.. 

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