sábado, 8 de diciembre de 2012

Hay personas que verán los pendientes como una moda pasajera que tarde o temprano acabará pero yo la veo de otra manera...
Cambios importantes han habido en mi vida y siempre después de ellos han habido un pendiente, con personas especiales como puede ser mi propia madre...  Circunstancias amargas que se han abierto camino otras muy dulces.
El primero fue por rebeldía con apenas 15 años, haciéndome sentir importante aunque era solo un simple pendiente.
El segundo fueron años después, para dejar claro que era mi vida y que hacia con ella lo que deseaba, quería marcar un antes y un después ,quería hacerle ver al mundo que ya no me importaba esa personas que consideraba especial y para ello mi madre se lo hizo conmigo.
El tercero después de un intimisimo viaje a Italia y el culpable, fue un hermoso chico que me esperaba a la vuelta con la miel en los labios y una vida por delante. Quería que se quedara en mi piel ese viaje, esas dudas y ese amor.
Y por último el cuarto, el romántico donde los haya, con ese tío que me comprende como nadie lo ha echo, que hace que me sienta deseada y bonita, y que aparte de todo es un amigo, con el que se puede hacer el amor, mantener una conversación y el cual tu propia abuela adora.

Quizás alguien que lea esto y no me conozca me pueda ver como una niñata pero es que me da igual el mundo después de tener a alguien con el que compartir mis alegrías y mis penas con el que pasear cogidos de la mano y que ese sea el mejor placer del mundo.

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