viernes, 22 de junio de 2012

Nueve y treinta y tres de la mañana suena tu despertador, tienes sueño y piensas, pero si te puedes dormir en al autobús así que levanta que hoy va a ser un día grande. 
Te levantas y empiezas a hacer cosas, la mochila, ponerte el bañador, echarte crema, hacerte ''el típico moño de playa'' que te salva de llevar el pelo bufado y fatalmente mal.
Diambulas por la casa pensando que te falta y en ese momento antes de tiempo llega el y tu cama todavía esta sin hacer y tu estas a medio vestir pero da lo mismo sube y te ve como haces las cosas y te sonríe cada dos por tres. Os vais cogidos de la mano a la estación. Cuando llegáis sientes una alegría en el cuerpo, unas ganas de que el día se pase despacio y que puedas disfrutar cada minuto como si fuera una eternidad. 
En la playa hace un sol de justicia justo allí ponemos las toallas y al agua..
Pasamos el día entre risas, comida y amor muuuucho amor.
Nunca podrías imaginar encontrar alguien como él, al que amar tanto que no puedas vivir sin sus sonrísas. 

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